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BARCELONA

La ciudad de Barcelona presentó durante los siglos XVIII y comienzos del siglo XIX dos modelos de patentes de sanidad, como la emitida el 25-9-1721, debida a Francisco Gazán o la xilográfica emitida el 4-12-1802, debida a Ignacio Valls, barcelonés activo entre 1726 y 1764, que fue grabador de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, modelo reimpreso entre los años 1730 y 1817 reiteradamente.

Barcelona: vista de pájaro de la población desde el mar, por Francisco Gazán, emitida el 25-9-1721
Barcelona: vista de pájaro de la población desde el mar, por Ignacio Valls, emitida el 4-12-1802

Ambos grabados muestran en un mirador ficticio la ciudad a vista de pájaro desde el mar, identificándose de sur a norte:

  • El muelle, que concluía con baterías y linterna, presentando ante los muros las instalaciones de: “Portus Francus” de Gazán y “Sanitas” de Valls.

  • En las aguas del puerto, junto a San Raimundo de Peñafort, llegando sobre su capa desde Sóller (Mallorca), aparecen galeras y Gazán presenta en su grabado un navío de tres mástiles y con sus velas desplegadas, que dispara uno de sus cañones y presenta en la bandera de popa el escudo mercedario. La Orden de la Virgen de la Merced fue la única de las mendicantes fundada en la ciudad de Barcelona por san Pedro Nolasco el año 1218, dedicada la redención de cautivos. La distribución de embarcaciones varía entre los grabados de Gazán y Valls, pues el segundo no incluye el escudo de la orden de la Merced, a pesar de situar otro navío, sin escudo en su bandera de popa, disparando uno de sus cañones.

En tierra firme se suceden de sur a norte las siguientes instalaciones:

  • Extramuros el castillo de Montjuich, culminando la elevación de dicho título, con su torre de señales; se trata de la fortificación erigida en el siglo XVII, en sustitución de otras anteriores. Aquella fortaleza fue sustituida a partir del año 1751 por la existente en la actualidad.

  • También extramuros el convento capuchino de santa Madrona, en la ladera de Montjuich, posteriormente trasladado al amparo de las murallas de la plaza.

  • Intramuros aparecen las atarazanas de Barcelona, con sus naves abiertas a la marina.

  • El convento de san José y santa Mónica, cuyos vestigios, muy transformados, albergan en la actualidad un centro cultural.

  • El convento de san Francisco, en la fachada marítima, que fue demolido en el siglo XIX: su solar alberga instalaciones militares y viviendas.

  • La iglesia de la Virgen del Pino y su torre, de planta poligonal.

  • La catedral de Barcelona con su volumen destacando sobre sobre el caserío.

  • El mirador del rey Martín (monarca de Aragón, 1399-1410), del Palacio Real Mayor, sobre la plaza del Rey.

  • La iglesia de Santa María del Mar, en la que destacan las esbeltas torres de su fachada principal y los contrafuertes de la fábrica gótica.

  • El convento de Santa Clara, figura en el grabado de Gazán, pero había sido demolido en el de Valls, para erigir la Ciudadela de Barcelona y el fuerte de San Carlos, su avanzada en la costa.

Sobre el caserío se observa la montaña de la Collserola y sobre nubes se sitúa la corte celestial que protege la ciudad, presidida por la Inmaculada Concepción, advocación de origen bizantino, su culto público se iniciaría a partir del siglo XI; no obstante, la Virgen Inmaculada como nueva Eva deriva del libro de horas francés de Thilman, fechado en 1505. Tras un largo debate, la Inmaculada Concepción fue elevada a dogma de fe el 8-12-1854 por la bula Ineffabilis Deus, del papa Pío IX (1846-1878).


Flanquean a la Inmaculada, también con carácter paritario los santos Severo y Francisco de Paula y las santas Madrona y Eulalia. Todos ellos de gran devoción en Barcelona, aunque algunos puedan ser legendarios.


San Severo, según tradición de dudosa historicidad, fue obispo de Barcelona en el siglo IV, martirizado con un clavo en la cabeza; de otro Severo obispo en el siglo VII, no hay constancia de su martirio. Las primeras noticias de su santidad son del siglo XIII.


San Francisco de Paula, eremita que nunca fue ordenado sacerdote, fundo la Orden de los Mínimos, que adoptó como distintivo la virtud teologal: “CHARITAS”. Fue beatificado el año 1513 y canonizado el 1519 por el papa León X (1513-1521).


Santa Madrona de Tesalónica, mártir cristiana que vivió entre los siglos III y IV. Sus restos llegaron a Barcelona hacia el siglo X, siendo nombrada patrona de la ciudad.


Santa Eulalia, se distinguen dos con el mismo nombre, la de Mérida, martirizada en las persecuciones de Diocleciano (284-305) y la patrona de Barcelona; acaso se trate de la misma, cuyas reliquias se trasladarían a Barcelona a finales del siglo IX.


San Raimundo de Peñafort, dominico fallecido en Barcelona, patrón de juristas y abogados, navega en el puerto sobre su capa, como se ha indicado.


Entre columnas y estípites orladas de cenefas, que sostienen la cornisa, con zapatas o mascarones y guirnaldas, se incluye el escudo de la ciudad impreso y en sello de cera, cuartelado 1º y 4º en campo de plata cruz llena de gules o de san Jorge, 2º y 3º en campo de oro dos o cuatro palos de gules, timbrado, con o sin yelmo, por corona de la que sobresale un murciélago; con lambrequines y como tenantes dos grifos.


Desde 1817 dichos grabados fueron sustituidos, cediendo su protagonismo a los escudos heráldicos de la ciudad, de la provincia, de instituciones sanitarias y del Estado.


© Antonio Gil Albarracín

Doctor en Historia

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