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LICATA

Situada en un extremo del Golfo de Gela, en la costa meridional de Sicilia, la ciudad de Licata, en latín Alicata, en la patente de sanidad emitida el 3-3-1794 se consideraría sucesora de la ciudad griega de Gela, en el otro extremo del citado golfo.


La ciudad de Licata figura a vista de pájaro, envuelta en una cenefa formada por golpes de talla rococó y decoración vegetal, representada junto a la desembocadura del río Gela, que asimismo se denomina río Hímera meridional en la deificación coronada de laurel del nacimiento del conocido actualmente como Salso. La población aparece rodeada de murallas irregulares, presentando baluartes presumiblemente endebles en sus vértices y de mayor potencia frente al mar, donde menudean los veleros. Las casas habían desbordado su muralla, formando arrabales con las construcciones extramuros.

La ciudad de Gela había sido fundada, según Tucídides, el 688 antes de Cristo por iniciativa de Antífemo de Rodas y Éntimo de Creta, perdurando hasta su destrucción por Fintias, tirano de Agrigento, que el año 282 antes de Cristo fundó a orillas del río Salso la ciudad que denominó con su propio nombre, antecedente de la actual Licata, donde se asentaron los habitantes de Gela que sobrevivieron; por ello Licata se consideró sucesora de Gela, asumiendo su pasado, asignando dicha denominación en la patente citada al río inmediato, actual Salso, y como fundadores propios a los citados Antífemo de Rodas y Éntimo de Creta, a los que rememoraron armados en sendas medallas como “ANTIPHEMVS RHODIENSIS GELAE CONDITOR” y “ENTIMVS CRETENSIS ALTER GELAE CONDITOR”.


Protegiendo la ciudad aparece una corte celestial presidida por la Inmaculada Concepción flanqueada por cuatro santos, hagamos un repaso de los mismos.

- Inmaculada Concepción, en pie sobre la luna y la serpiente/satanás; bajo la citada representación varias cartelas muestran las siguientes leyendas:


  • IPSA CONTERET CAPUT TUUM” o “Ella (la serpiente) te atacará la cabeza”, frase incluida en el Génesis 3,15.

  • Te sine labe manens ferventer quae sumus Urbem”, con dudosa sintaxis, podría traducirse por: “Tú, que con fervor permaneces sin mancha, porque somos Ciudad” o “Tu, que permaneces sin mancha, porque somos ciudad fervorosa”.


Asimismo reivindica el nombre de la ciudad de la que se siente continuadora: “Hanc nobis gratam protege Virgo Gelam” o “Virgen de Gela, protégenos en esta bienvenida”.

Sobre su manto, agitado por el viento, la cabeza de la Virgen figura orlada por corona de estrellas radiante, y de un baldaquino en forma de corona que ampara al Espíritu Santo, protector de la Virgen; de la citada corona penden cortinas que sostienen diversos ángeles, y de ellos dos anuncian con fanfarrias las leyendas: “IMMACULATA VIVAT / VIVAT CONCEPTIO” o “Viva la Inmaculada / Viva la Concepción”.

Mostrando su devoción a la Inmaculada Concepción figuran un ermitaño, san Onofre, y tres frailes mendicantes: un carmelita, un franciscano y un dominico.

- San Onofre (siglo IV), natural de Etiopía, fue eremita y anacoreta; figura cubierto por su propio cabello, con cetro y corona a sus pies, en señal de rechazo de las vanidades mundanas, mostrando en su halo místico la leyenda: “Protector in te sperantium [Deus]” o “Dios protector, en ti esperamos”. Oración derivada del Psalmo 16, 1.


- San Ángel de Jerusalén o de Sicilia (Jerusalén, 1185-Licata, 1220), natural de Palestina, vivió en el monte Carmelo y, trasladado a Italia, fue asesinado en Licata hacia el año 1220. Se representa con hábito carmelita, con el arma de su asesinato clavada, y sosteniendo con su mano derecha la palma del martirio con tres coronas; en su halo místico figura: “Geloorum Gloria”, “Gloria de Gela”; y al pie: “SICILIAE APOSTOLUS” o “Apóstol de Sicilia”.


- San Antonio de Padua o de Lisboa, fue portugués de nacimiento, pero recaló en Italia, donde ingresó en la naciente orden franciscana; falleció en Padua el 13-6-1231, siendo canonizado el 30-5-1232 por el papa Gregorio IX (1227-1242). Se representa con hábito franciscano y azucenas en su mano derecha; en el halo místico se le ensalza como: “Nova Lux Italiae” o “Nueva luz de Italia”.


- San Vicente Ferrer (Valencia, 1350-Vannes, 1419), dominico valenciano, taumaturgo y predicador, canonizado el año 1455 por el papa Calixto III (1455-1458). Se representa alado, con el hábito de su orden y con una llama sobre su cabeza; en su halo místico la leyenda: “Hispaniarum Apostolus” o “Apóstol de Hispania”. En un libro abierto a sus pies figura su frase apocalíptica: “Timete Deum et date illi honorem quia venit [hora iudici eius]” o “Teme a Dios y dale honor, porque vendrá la hora de su juicio”.

Finalmente la representación muestra sobre el pecho de águilas exployadas con las cabezas enfrentadas, ambas coronadas a la antigua: la de la izquierda el escudo de la dinastía reinante en Sicilia y la de la derecha el de la población, en azur un castillo, con puerta y ventanas, sobre el que destacan cuatro torres. Ambos escudos timbrados por corona real abierta.

Antonio Gil Albarracín

Doctor en Historia

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