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SCIACCA

Actualizado: oct 2

Población situada en la costa meridional de Sicilia, emitió el 23-11-1788 una patente de sanidad de gran calidad de dibujo, que había sido concebida y delineada el año 1745 por Vicente Trisca, artista escasamente conocido hasta ahora.

En la misma figura en un marco arquitectónico la vista de pájaro de la población, en la que se destacan claramente sus murallas abaluartadas, algunos de sus edificios más destacados, tanto intramuros, donde ocupan una topografía diferenciada, como extramuros, incluyendo fortificaciones para la defensa del embarcadero.


La ciudad aparece protegida por una nutrida corte celestial, presidida por la Virgen del Soccorso, del Socorro o del Rescate, con estaca en la mano, para vencer a Satanás y proteger a unos niños que se refugian junto a su falda; en definitiva otra representación armada de la Virgen, presente en la tradición siciliana. Su origen se remonta a la literatura mística de los siglos XII y XIII, que propició la confianza en la intercesión de María. En concreto la orden de san Agustín difundió la devoción de la Virgen de Gracia y la Virgen del Soccorso, del Socorro o del Rescate, atribuyéndose su origen a una visión que tuvo el año 1306 el beato Nicola la Bruna de Mesina, prior del convento de agustinos de Palermo, que promovió la difusión y arraigo de dicha advocación.


En la representación de la patente de sanidad emitida por la población de Sciacca el año 1788 la Virgen del Soccorso, sostiene a su hijo que porta el orbe coronado por la cruz en su mano izquierda y con la derecha muestra actitud de bendecir; la madre, sobre la media luna, pisa la serpiente diabólica y con una estaca en su mano derecha protege a unos niños que se amparan en su falda. Madre e hijo aparecen coronados, y sobre los mismos figura una filacteria sostenida por querubines con la leyenda: “DECVS PRAESIDIVM”, cuya traducción sería: “Honor y protección”.


  • La acompañan los santos Antonio de Padua, nacido en Lisboa, tras el fracaso de su viaje misional a Marruecos, se unió a la orden de san Francisco de Asís, destacando en la predicación. Falleció en Padua y fue canonizado el 30-5-1232 por el papa Gregorio IX (1227-1241), 352 días después de su fallecimiento.

  • Santa Margarita, leyenda de origen griego que la hace nacer en Antioquía y morir decapitada; representada levantando un crucifijo y llevando una cadena que sujeta al dragón de su inmediación; aparece coronada por haberla confundido sus hagiógrafos con la princesa que liberó san Jorge.

  • A continuación aparece una santa con hábito de monja que probablemente se trate de Clara de Asís, fundadora de la rama femenina del franciscanismo.

  • Santa María Magdalena, síntesis realizada por la tradición entre tres mujeres de los Evangelios, la pecadora anónima de la casa de Simón el fariseo, María de Betania y María de Magdala, a las que también se añadiría María Egipciaca. A partir de una leyenda, forjada en el siglo XI por los monjes de Vezelay, en Borgoña, al parecer, para justificar la presencia de sus reliquias en dicha iglesia y las peregrinaciones a la misma, tras la Ascensión de Cristo se trasladó a Provenza. La contrarreforma incrementaría su devoción al convertirla en la personificación del sacramento de la penitencia. María Magdalena aparece arrodillada, con cabellos largos y frasco de perfume ante ella.

Completan a corte celestial a la izquierda de la Virgen los santos Calógero/Calogero, Julián el Hospitalario o el Parrida y el arcángel Miguel.

  • San Calógero/Calogero, ermitaño del siglo VI, venerado como taumaturgo por las iglesias católica y ortodoxa, figura representado con hábito y bastón, en actitud orante.

  • San Julián el Hospitalario o el Parricida, santo legendario representado con la espada, con la que mató a sus padres por error, junto a un ciervo que le avisó de la tragedia que le habría de ocurrir; posteriormente se convirtió en ermitaño.

  • San Miguel Arcángel, jefe de la milicia celestial que combatió a los ángeles rebeldes y al dragón del Apocalipsis; será el encargado de pesar las almas el día del Juicio Final. En su representación aparece vestido de militar con alas, balanza y escudo con la leyenda: “QVIS VT DEVS”, “quien como Dios”, traducción literal de su nombre en hebreo.

Asimismo figuran tres escudos: el del reino de Sicilia y dos de la población. De los escudos de la población el antiguo se sitúa en la base del grabado y representa un caballero armado de lanza que cabalga hacia un castillo con tres torres, iluminado por un sol antropomorfo radiante. Bajo dominio normando desde el año 1087, probablemente el caballero del escudo sea el conde Ruggero I de Altavilla, que amuralló Sciacca y edificó el castillo viejo.


El escudo nuevo presenta sobre un montículo una figura femenina, Giuditta o Julita con túnica y capa, que lleva en su mano derecha un copón, tras haber invocado el auxilio de Santa María Magdalena, siendo según la tradición acompañada por dos leones que simbolizarían a su padre Ruggiero I y a su hermano Ruggiero II. A partir de su fallecimiento el año 1134 o 1136 fue considerada cofundadora de la ciudad. Dicho escudo está orlado por lambrequines que culminan en una concha, va timbrada con corona en cuya base aparece la leyenda: “SIA LODATO IL SS. SAGRAMENTO”, “Sea alabado el Santísimo Sacramento”. Que ensalza la custodia radiante que surmonta dicha corona.


El grabado se completa con varios medallones de personajes mitológicos e históricos

  • DEDALVS THERMARVM INVENT”, relativa al establecimiento de las termas del monte Cronio por Dédalo, cuando huía de Creta, 1.000 años a. C.

  • COCALVS SAC REX”, Cócalo, rey de Sciacca que acogió a Dédalo al huir de Creta.

  • SANCIVS GALNETVS SAC REX IN INDIIS”, referido a Sancho Galnetus, rey de Sciacca, al que sorprendentemente se sitúa en Indias.

  • AGATHOCLES SACCENSIS SYRACVSARVM REX”. “Agatocles de Sciaca, rey de Siracusa”, tirano de dicha ciudad documentado entre los años 317 y 289 a. C.; el año 311 a. C. rechazó a los cartagineses en la inmediación del río Himera, actual río Salso; a partir del 304 a. C. se proclamó rey.

Sorprendente mezcla de personajes mitológicos e históricos que en el delirio de sus autores no dudan en situar alguno de sus reyes prerromanos como reyes de las Indias basándose en lecturas interesadas de la Biblia o de falsos cronicones ideados expresamente para someter la historia al capricho de su imaginación.

Antonio Gil Albarracín

Doctor en Historia

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